dimarts, 8 de novembre del 2011

Quiero ser como Beckham

El grupo para el que he pensado el visionado de esta película y la realización de algunas actividades relacionadas es un aula de 6º curso de primaria, de 25 alumnos, entre los cuales hay una niña de etnia gitana muy bien integrada socialmente pero con un futuro escolar incierto por la presión familiar sobre las mujeres –ya nos ha ocurrido que alumnas de etnia gitana con un buen currículo abandonen los estudios al llegar a la adolescencia-; un niño musulmán con una situación familiar muy irregular; otros niños procedentes de países latinoamericanos con usos, historias, relatos y condicionantes diversos; españoles con una problemática familiar y social grave –separaciones traumáticas, órdenes de alejamiento, paro-; una niña a la que le gusta jugar al fútbol y a la que, aunque se la acepta de buen grado después de muchos años juntos, se le hace objeto de mofa en algunos momentos en los que aflora el ramalazo machista (una patada en la espinilla, demasiados goles en contra)… En definitiva, una sociedad a pequeña escala en la que el conflicto está servido, aunque sea de forma larvada.

Esta película tiene, a mi modo de ver, unos ingredientes que la hacen especialmente adecuada para un grupo de estas características. Va de fútbol, que es la actividad preferida de la mayoría de los chicos de la clase. Va de amistad entre chicas, que son las protagonistas de la película. Hay conflictos familiares y sociales que tocan muy de cerca a estos chavales: discrepancias entre padres y niños, proyectos vitales diferentes, actitudes y modos de relacionarse contrapuestos, costumbres variopintas… Por otro lado, los modelos que ofrece la película son mayoritariamente positivos. Toda la película tiene un tono optimista –queremos que nuestros alumnos salgan con buen sabor de boca- y plantea estrategias para resolver los conflictos a través del diálogo, la negociación y el compañerismo.

Por otra parte, a nosotros, como docentes, nos permite aflorar determinados temas que a menudo quedan  relegados y ocultos por la dinámica del día a día, pero que están ahí. Temas posibles para tratar en sucesivas sesiones de tutoría: la familia, los roles de género, la orientación sexual, la integración social de etnias, la función social del deporte –alienación o integración-, los iconos culturales…Además, se podría complementar esta película con el visionado de Billy Elliot (Quiero bailar), para contrastar las actitudes que se ponen de manifiesto en cada una de ellas e incluso las diferentes reacciones que puedan suscitar entre nuestros alumnos.

Un posible modelo didáctico a seguir podría ser el que proponen en los siguientes sitios (hay muchos más):